Desde hace varias publicaciones venimos haciendo énfasis en lo muy apreciable y a la vez veloz, que está resultando el cambio de modelo tanto de consumo como de producción de contenidos.

Como ya indicó Toffler hace unas cuantas décadas, los seres humanos somos prosumidores, fenómeno que ha adquirido su máxima expresión gracias a los entornos digitales, pero por sobre todas las cosas, gracias a las redes sociales.

¿Y qué quiere decir que yo sea un prosumidor?, pues que aparte de consumir información y contenidos, también los genero. Y alguien puede añadir: -pero si yo no publico nada en internet. Incluso los mensajes de WhatsApp, Telegram, iMessage o cualquier otra plataforma de mensajería, también son contenidos que generamos y que son susceptibles de ser compartidos y republicados por terceros.

Indudablemente, en este contexto los dispositivos de comunicación móviles, sí, exacto, los teléfonos inteligentes y tabletas, han sido determinantes y son la principal herramienta para que esta dinámica no solo exista, sino que se potencie cada vez más.

El hábito de atender cualquier duda, de buscar información puntual sobre algún acontecimiento, de procrastinar o de, simplemente informarnos de manera somera sobre el mainstream; está estrechamente ligado al hecho de disponer de alguno de estos dispositivos en nuestras manos.

¡Hey! que hemos llegado al colmo de desarrollar una suerte de ‘tic’ en el que agarramos nuestro smartphone (el fenómeno es recurrente con estos dispositivos en particular) y nos quedamos viendo la pantalla sin realizar ninguna acción en particular, dado que ya lo habíamos hecho algunos segundos antes. Pero esto es harina de otros costal y nos desvía del tema que pretendemos abordar aquí.

El hecho es que este smartphone, ha impuesto la particular forma de consumir  y generar contenidos e información en su disposición natural: vertical.

Con una sola mano sostenemos el aparato y con el dedo pulgar transcribimos el mensaje (también se lo podemos dictar al asistente virtual o enviamos una nota de voz), desplazamos la acción a otra app y recorremos su timeline para estar actualizados de lo propuesto por quienes hemos decidido seguir, atendemos una llamada y volvemos a desplazar a otra app para transcribir otro mensaje. Todo en vertical.

Así, el formato de vídeo poco a poco se ha visto condicionado por este escenario. Hasta hace muy poco, la reproducción de contenido multimedia nos obligaba a apaisar el dispositivo, pero propuestas como la de Snapchat, demostraron que no solamente había cabida al hecho de poder considerar la verticalidad como oportuna sino como pertinente y hasta necesaria

Y alguien puede añadir “tajantemente” en este punto, que somos una sociedad global holgazana y perezosa que ha llegado al extremo de no mover ni mano ni dispositivo móvil. Puede que sea verdad, pero también es cierto y lamentable que cada vez vivimos con mayor velocidad y que el hecho que busquemos información o disfrutemos de contenidos mientras nos movemos, nos limita a que realicemos acciones adicionales, inclusive la de sostener el dispositivo.

Suena extremo pero es real, basta con que nos veamos a nosotros mismos y nos fijemos mejor en nuestro entorno para dejar evidencia de ello.

Ahora bien, esta verticalidad multimedia no es ni remotamente exclusiva de la red social ya mencionada. Las populares “Stories” de Instagram son una propuesta similar. Vale, es cierto, es una vil copia del trabajo e innovación de Snapchat.

Pero Mark Zuckerberg no se sintió satisfecho con este plagio. En otra acera tecnológica los influencers y creadores independientes de contenidos, siguen teniendo en Youtube su principal oasis. Y es así como Facebook empieza a integrar “Facebook Watch”, pero más interesante aún, desarrolla “IGTV” o mejor dicho, Instagram TV. Que sí, que hay que luchar en todas las trincheras.

Esta nueva tribuna se ha vinculado a la propia Instagram, con el atenuante de que no ha tenido aún la mayor comprensión por parte de la comunidad de usuarios.

Si bien es cierto que es la intención más clara del Sr. Zuckerberg de competir con Google en el terreno multimedia, también es cierto que la mayoría de usuarios (Generación Z en gran medida) vienen volcando lo que colocan en sus “stories” en esta otra ventana ¡grave error!

La plataforma IGTV ha sido creada para que lo mismo que se hace en Youtube se haga en Instagram pero ¡en vertical!. El tema es que esto aún no ha cuajado, y no porque ahora le hayamos agarrado el gusto a ceñirnos a nuestro smartphone con las dos manos e interactuar con sus posibilidades en horizontal, no, sino porque la audiencia de Youtube es muy importante y dicha plataforma está en su subconsciente como esa gran e infinita televisión del siglo XXI.

Instagram se ha destacado por farándula, vida artificial, ‘postureo’ y mucho exhibicionismo y alarde. Sobre estos tópicos resalta aún más la temporalidad de sus “stories”. Aún no está considerada como una nueva ventana multimedia con amplias opciones en su oferta de contenidos.

Ajá, pero en Google sí se activaron las alarmas ante esta avanzada de la gente de Facebook, y desde hace unos meses ha integrado a su app móvil tanto en Android como en IOS, la posibilidad de consumir vídeos en vertical, siempre y cuando estén producidos bajo esta características. En resumen, ya podemos crear y subir contenidos por igual de esta manera en dicha plataforma.

Y es que hasta VEVO se ha sumado a ello, permitiendo que artistas disfruten de estas posibilidades con la mayor calidad de reproducción que caracteriza a esta plataforma asociada a Youtube. Y aquí les pongo algunos ejemplos al respecto:

 

En definitiva, ‘lo vertical’ es lo que “ahora se lleva en internet” 🙂